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Y eso que no andan

Miércoles 27 Mayo, 2009

Alguna vez ya hemos comentado la situación del ciclismo alemán en este blog. Una vez que la prensa y la sociedad en general ha acorralado a este deporte herido de muerte en Alemania, parecía que el equipo Milram era el elegido para empezar de cero, para dejar definitivamente atrás al tema Ullrich, Kessler, Jacksche o Schumacher. Sin embargo, los rumores, las acusaciones y una inexplicable persecución hacia cualquier individuo cuyo tío-abuelo, primo segundo, etcétera, haya tenido alguna vez una mínima relación con algún caso de dopaje continúan protagonizando el día a día ciclístico teutón. La empresa lechera Milram ya ha estado a punto de dejar la esponsorización del equipo, al que la llegada del matrimonio neerlandés Gerrie y Marlies Liebregts Van Gerwen no ha ayudado en nada en el aspecto deportivo, es más, ha empeorado de forma drástica el rendimiento del grupo. La salvación de este país histórico en el deporte de la bicicleta depende hoy en día directamente de esta escuadra, con equipos junior, continental y UCI ProTour, como estructura perfectamente piramidal que, por el contrario, se enfrenta a un duro presente a la espera de un mejor futuro.

La noticia saltaba esta semana, cuando Milram apartaba a su médico Mark Schmidt tras las declaraciones el lunes de Bernhard Kohl, unas horas antes del comienzo de la Vuelta a Baviera. El austriaco, además de anunciar su retirada -veremos si definitiva-, implicó a Schmidt como parte culpable de su dopaje, cuando era su médico en Gerolsteiner. A principios de marzo ya sufrió esto mismo otro médico del equipo, Claudio Sprenger, quien estaba relacionado con el equipo Polti allá por 1997, cuando Jörg Jaksche pertenecía a la escuadra italiana; aunque, al final, fue readmitido. Lo cierto es que si Gerolsteiner y T-Mobile, los dos equipos más importantes en Alemania durante la última década, han acabado de la forma que lo han hecho, lo más normal es que la mayoría de médicos, directores o preparadores tengan algo que ver con estos equipos. También hay varios ciclistas en la formación que pasaron por la disciplina de citados conjuntos, Ciolek, Förster, Fothen, Fröhlinger, Gerdemann, Knaven, Russ, Scholz, Wegmann y Wrölich. Y otro que perteneció a ese equipo olvidado por los críticos del dopaje que es Elk Haus, verdadera escuela de dopingheads, Thomas Rohregger.

Todo este tema de Milram está pasando desapercibido sencillamente porque su rendimiento está siendo muy flojo, ya que ahora mismo rondan la posición veinte en el mundo en cuanto a rendimiento, de los peores del UCI ProTour. Ciolek desde su victoria en el Trofeo Calvia ha desaparecido totalmente, cuando debería confirmarse ya mismo ganando alguna gran carrera; Förster no es ni la mitad de su versión Gerolsteiner; Fothen, aunque no se le crean, está en el Giro -el 102º en la general-; Gerdemann ha cumplido más o menos, aunque se debe esperar mucho más; Rohregger tiene el pasaporte biológico; Terpstra se ha dejado ver bastante menos que en 2008. Dependiendo casi exclusivamente de Knees y Wegmann, con los esprinters desaparecidos… los resultados son hasta buenos. La prensa alemana no cesa en su empeño de acabar con el ciclismo cual Inquisición, independientemente del contexto o la situación de este equipo. Un equipo que sufre la sombra de la sospecha, y eso que no andan.

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